miércoles, 17 de agosto de 2011

Elementos para la toma de decisiones personales: valoración de alternativas, ventajas, posibilidades y riesgos

La toma de decisiones

La vida es una constante toma de decisiones. Algunas son más trascendentes que otras, no es lo mismo elegir que estudiar después de la secundaria, que escoger un cuaderno para tomar apuntes. De cualquier modo, nuestras decisiones conforman nuestra vida, pues por medio de ellas elegimos el tipo de personas que queremos ser y cómo deseamos vivir. En consecuencia saber decidir es muy importante en la adolescencia y la juventud ya que durante esta etapa iniciamos muchos de los proyectos que marcarán nuestro futuro.

Resulta difícil garantizar el resultado de una decisión; siempre habrá algún grado de incertidumbre. Sin embargo, para no decidir a ciegas o ilusionado por resultados imposibles o improbables , hay que reunir el mayor número de datos disponibles o disminuir al máximo la cantidad de riesgo. De hecho, muchas de las frustraciones que padecemos los seres humanos se deben a la capacidad de entender una situación determinada y, por tanto, de resolverla; si nuestra información es precisa y confiable, la decisión que tomemos será más acertada.

Tomar decisiones nos ayuda a tener un mayor control de nuestra vida. Si dejamos que alguien más elija por nosotros, corremos el riesgo de permitir que esa persona decida nuestro futuro. Igual que nos enorgullecemos de nuestras decisiones correctas, sólo a nosotros corresponde enfrentar el riesgo de equivocarnos y rectificar el camino si es necesario.

La experiencia también influye mucho en la toma de decisiones. Al decidir, debemos apoyarnos primordialmente en experiencias pasadas, pues así nos será más fácil predecir los resultados. Una persona experimentada se reconoce no sólo porque ha vivido muchos años, sino porque aprendió de sus decisiones y errores.

Cuando algo nos sale bien, casi nunca pensamos cuál fue el proceso que nos llevó al éxito, en cambio, los errores nos exigen una revisión minuciosa para no volver a cometerlos. Si no analizamos determinadamente nuestros errores, los repetimos una y otra vez.

Un error frecuente consiste en confundir lo que necesitamos con lo que deseamos. Aprender a distinguir es fundamental para tomar una buena decisión.

Además, debemos tomarnos el tiempo necesario para elegir sin precintarnos, pensando con cuidado en las consecuencias de nuestras decisiones o acciones. Los sentimientos y las emociones también son importantes, pero no pueden ser los únicos factores por considerar en el momento de tomar decisiones, porque pueden llevarnos a cometer errores.

En conclusión una buena decisión está basada en tres factores importantes;

Información – La mayor cantidad de datos facilita una buena toma de decisión.

Experiencia – Brinda la información aprendida, en especial de nuestros errores.

Realidad – Proporciona la información socio-económica, tiempo - espacio de nuestro entorno.

Los sentimientos pueden ser un factor especial y totalmente neutro; suele ser más negativos que positivos en la toma de decisiones.

El factor suerte no existe “La suerte se crea”  y es la suma de los factores antes mencionados.

Tarea

1. Piensa y anota tres decisiones correctas que hayas tomado en el último año.

a) ¿Por qué consideras que fueron correctas?

b) ¿Qué consecuencias tuvieron en tu vida?

2. Piensa y anota tres decisiones incorrectas que hayas tomado en el último año.

a) ¿Por qué consideras que fueron incorrectas?

b) ¿Qué consecuencias tuvieron en tu vida?

 

Bibliografía

Formación Ética ediciones SM México